sábado, 13 de junio de 2009

Terminator Salvation (2009) - Dir. McG

A pesar de cometer la originalidad de ser la primera película de la serie sin viajes en el tiempo, Terminator Salvation resulta ser una película innecesaria, especialmente porque, por cuestiones estructurales del conjunto, es a la vez precuela y secuela y casi todo lo que narra ya estaba implícito de alguna manera en las anteriores. Para completar, parece tener una fijación particular con la segunda, al punto de estar llena de citas y alusiones, incluyendo escenas de combate y tiroteo coreografiadas al pie del gesto, sólo que cambiando a la Bella por Batman y al Agente Doggett por un T-800 generado por computador. En vez de preocuparse por crear un público nuevo para la serie, con esta clase de arrebatos nostálgicos sólo alientan al público viejo, por lo menos hasta que el jueguito se vuelve agotador.

John Connor es una farsa de personaje. Como todos los elegidos no tiene que hacer ningún gran esfuerzo y, como Harry Potter, más que salvador es un profesional en ser salvado, una y otra vez. El asunto de los viajes en el tiempo se ha transformado, con las dos últimas películas, en la inexistencia sin conflictos del libre albedrío, que es también una apología de la predestinación. El final abierto de Terminator 2 sugería que, a pesar de todo, cabía la esperanza de cambiar las cosas, y su protagonista era Sarah Connor más que John, que hasta entonces sólo era una imagen o un pretexto. La dimensión de ella era realmente heroica pues la veíamos transformarse gradualmente en una guerrera, algo a lo que John llega sólo porque le toca, que es lo mismo que decir porque sí.

Todo eso se ha perdido en Salvation. El problema con la predestinación es que es aburridora, y el conflicto entre humanos y máquinas está cada vez más diluido, tanto que ya no estamos seguros de que la humanidad merezca ganar. Además, el intento de contraste o cambio que se da con el personaje de Marcus Wright (Sam Worthington) no se resuelve bien, mucho menos cuando se reduce a pretexto para forzar una moraleja sobre lo bueno y bonito (sin olvidar barato) que es ser humano, por encima de la vileza de las máquinas, a las que nadie programó para emitir juicios morales porque al fin y al cabo se las inventó el ejército de los Estados Unidos.

Pero, como por no perder la costumbre, aunque no me gustó me divertí.

Calificación: Dos ojos rojos y medio.