Bosque mitago me enamoró, un poco sí, un poco no, desde el comienzo. Se abre con una carta escrita por uno de los protagonistas a un amigo en la que le revela que por fin descubrió la manera de ingresar al bosque. Apenas son tres páginas, pero la cantidad de información y pistas que hay allí es tal que quedé abrumado. El tono del libro cambia al voltear la página y comenzar la historia desde cero, pero por mucho tiempo releí la carta-prólogo para revivir la sensación de "entrar al bosque" por primera vez. La segunda novela que alguna vez planeé escribir era, inevitablemente, una novela epistolar, y todo por culpa de ese prólogo (la primera era una fantasía épica, por supuesto que claro).
Muchos en Gran Bretaña sintieron que Bosque mitago cumplía un papel tan revolucionario e innovador para la fantasía como lo había hecho Neuromante en la ciencia ficción ese mismo año.Me volví entonces promotor de la novela hasta que alguien la leyó y se volvió tan aficionado a ella que mi amor se apagó un poco, me pareció sucio. Soy más bien celoso.
Holdstock continuó la serie con una colección de cuentos y otras cinco novelas, la última de las cuales, Avilion, se publicó hace apenas unos meses. En español se conseguía también el segundo volumen, Lavondyss, pero no la leí porque la contracarátula sólo la hacía parecer un remake alargado de la anterior (alguien se pierde en el bosque, alguien entra a buscarlo, etc.) y, cuando por fin me interesé, ya no fue posible conseguirla. La editorial Gigamesh reeditó Bosque pero por alguna razón no reeditó Lavondyss y mucho menos publicó más títulos de la serie.
Tengo entendido que Salvador la leyó hace poco, así que aquí lo comprometo para que publique su reseña (si quiere, claro, no se vaya a sentir presionado).
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