miércoles, 9 de julio de 2008

En palabras de otros - Thomas M. Disch (2)

[Como pequeño homenaje a Thomas M. Disch, esta semana las citas no son tales, en el sentido más estricto, sino más bien invitaciones para leer su obra, o al menos la parte que se pueda conseguir en internet. Ya había incluido el link para uno de sus cuentos en el post anterior y no había puesto los otros porque pensaba que SCI FICTION los había quitado todos, pero resulta que todavía están rondando por ahí. Además de los que se encuentran en otras páginas menos oficiales. Todos muy recomendados.]

«Descending»
«Casablanca»
«Minnesota Gothic»
«Fun With Your New Head»
«After Postville»
«The Discovery of the Nullitron» (con John Sladek)

[Un par de entrevistas:]

«Disching It Out: An Interview with Thomas M. Disch»
«Interview: Thomas M. Disch»

[También se puede leer una de sus últimas novelas cortas: The Voyage of the Proteus: An Eyewitness Account of the End of the World. Justamente la he estado leyendo en estos días y es una delicia. A manera de ejemplo de lo que se puede esperar, va el "Proemio":]

No era una mujer especialmente atractiva. La verdad, uno esperaría más de alguien que ha sido una princesa, incluso de una princesa troyana que ha visto a su familia asesinada, a su ciudad arder hasta los cimientos y luego ha sido violada repetidamente por soldados enemigos y se encuentra en el séptimo mes de embarazo. Sencillamente, no era ella misma. No era tampoco su carácter. A veces podía tornarse absolutamente majestuosa. Era su actitud. Era como la Ofelia de Shakespeare: en un momento la hija virginal de Hécuba, en el siguiente una perra elevada con LSD, con el cabello desgreñado, bailando como Isadora Duncan y hablando en lenguas. Sólo que una de las lenguas en que hablaba era la mía, inglés. La otras concubinas troyanas no tenían la más remota idea de qué decía Casandra. Aún si hubieran recibido una pequeña lección de inglés como segunda lengua, ¿qué habrían podido hacer con algo como "calentamiento global" o "Armagedón nuclear"?

Por otra parte, respondieron a la samba bastante bien, una vez Casandra les enseñó los movimientos básicos, con la ayuda de Baco. Al parecer, el viaje de vuelta a Grecia iba a ser un crucero de Carnaval y con el tiempo la tripulación se acostumbró a los arranques proféticos de Casandra, al ulular y los escupitajos que los acompañaban. Se veía destrozada, claro, pero había que ver cómo había quedado Troya: eso sí era estar destrozada.
[O más adelante:]

Agamenón.

Sería preferible no pensar en él. Este hombre es el problema del mal en persona. Un rey perverso, además de estúpido, venal, fariseo, y a quien su propio pueblo odiaba profundamente, aunque ese mismo pueblo estuviera dispuesto a cometer atrocidades en su nombre si podía sacar algún provecho de ello. Era el George Bush del año 1100 a. C.

[Como se habrán dado cuenta, la novelita es toda una sátira. Está compuesta por pequeñas viñetas en las que el narrador, Tom, habla con Casandra (de todo, prácticamente: sexo, homosexualidad, poder, política, esclavitud, costumbres, electricidad, Lindsay Lohan, etc.), y la realidad se altera a medida que la narración avanza y así lo necesita (la inexplicable aparición del narrador en el barco, el súbito cambio de griego a inglés cuando hablan los marinos, por ejemplo), como para recordarnos que la sátira como género es una justificación en sí misma y por eso no requiere de mayores explicaciones en términos de verosimilitud.]