domingo, 11 de octubre de 2009

La fotografía que huye: Una filmografía steampunk

En Tor.com octubre es el mes del steampunk. Me parece que eso debería decirnos algo. ¿Es el steampunk un disfraz que se ponen otros géneros o es un género que ha existido siempre, tal vez desde la creación del mundo o la caída de Federico Barbarroja de su caballo, y que no hemos notado por los muchos disfraces que le gusta vestir? Es un gran misterio. Tan grande que aunque me atreviera a sondearlo seguro me enloquecería en los primeros centímetros de superficie, así que es mejor dejarlo de ese hondo.

Sin embargo, a manera de única temeridad, quiero presentar la siguiente filmografía de algunos clásicos del steampunk que aún esperan su merecido reconocimiento. Las razones de que no lo hayan recibido se me escapan y soy muy flojo para seguirlas. Tal vez (no soy tan flojo en cambio como para rechazar una especulación) no había llegado su hora y necesitaban permanecer ocultos, de acuerdo con la naturaleza truculenta del género que representan, o tal vez las fuerzas del mal que rigen el mundo y que habían silenciado (y diezmado, digámoslo de una vez) al steampunk y a sus representantes movieron cuanto hilo para postergar tal hora, no sin violencia ni conspiración, invirtiendo cantidades industriales de energía que no habrían podido conseguirse de otra manera que no fuera siendo parte del círculo interno.



Le Voyage dans la lune (1903)
A principios de siglo Georges Méliès se atrevió a imaginar una historia alterna en la que el hombre (los franceses, por lo menos) llegaba a la Luna antes de 1969. Como anticipación, en lo único que acertó fue en los colores.

The General (1926) y Steamboat Bill, Jr. (1928)
En estas películas uno de los personajes principales es una máquina de vapor.

Lo que el viento se llevó (1939)
Ucronía que combina la Guerra Civil de los Estados Unidos con zombis: pocos lo notan, pero los actores ya están muertos.

Alicia en el País de las Maravillas (1951)
Reflexión temprana sobre la psicodelia en un bidimensional XIX victoriano.

Oliver! (1968)
¿Qué pasaría si los personajes de Dickens cantaran y bailaran?

La naranja mecánica (1971)
Su título la delata.

They Might Be Giants (1971)
Aunque es más bien slipstream, se trata de una historia donde el protagonista canaliza a Sherlock Holmes y su psiquiatra al doctor Watson, en Nueva York.

Los imperdonables (1992)
Western en un mundo alterno donde los pistoleros llegan a viejos.

La señora Brown (1997)
Mundo alterno donde la reina Victoria tiene la cara de Judi Dench.

Amélie (2001)
Su sutil exploración de los temas steampunk podría valerle la exclusión apresurada de la filmografía canónica, pero, sin ir más lejos, sólo hay que recordar que el camino de los protagonistas se cruza una y otra vez en una estación de tren, y que hay muchas fotos, invento de ese siglo demente. También hay un gnomo burlón, un soldado que vuelve de la muerte, un caballo y música de acordeón. Por no hablar de que ocurre en París, que es como Londres pero en francés.