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jueves, 27 de enero de 2011

Tres respuestas al cyberpunk 0: Intro

Hace casi 15 25 años se William Gibson publico Neuromante, la novela icono del cyberpunk. Junto al new wave, el cyberpunk es uno de los movimientos más importantes y controvertidos que ha visto al SF. Independientemente que el movimiento le gustara o no a la gente, su impacto fue bien claro, y hoy es posible ver su influencia en la mayor parte de la ciencia ficción, no solo escrita, sino del cine y tv.

El cyberpunk, es un hijo directo de la situación de finales de los 70s y 80s. De cierta manera, es como el equivalente en la SF de lo que el punk fue al rock (aquí y aquí Rudy Rucker pone una historia bien vivida sobre el inicio del cyberpunk!). En todos estos años, las cosas han cambiado un montón, mucha de la tecnología del cyberpunk ya esta aquí, y otra nos parece más bien risible (la “matriz” de Neuromante, parece más el ambiente de Tron (la original) que lo que hoy tenemos como internet... por cierto, hablando de Tron, ahora con la "secuela" me imagino a Gibson re-escribiendo uno de sus cuentos clásicos xD); también la situación social a cambiado, y así como el punk era para los hijos de los obreros desempleados en los 80s, con bandas fuertemente independientes, sus formas actuales (el neo-punk, o el emo) son formas totalmente comerciales dirigidas a una población joven llena de ipods, celulares e internet.

Esos cambios, como no, se ven reflejados en la literatura actual, para muchos, la principal respuesta al cyberpunk ha sido el “post-cyberpunk.” Yo alguna vez escribí que J.G. Ballard era un post-cyberpunk anterior al cyberpunk mismo, aunque seguro esta más cerca de los cyberpunks de que los posts. Pero hay otras maneras de responder al cyberpunk. En esta “serie” de reseñas, escogí 3 novelas de la última década, no se si son las mejores representantes de lo que quiero mostrar, pero son las que he leído más recientemente, y además son, en mi opinión 3 de las mejores novelas de la década, cada una se puede mirar como una respuesta particular al cyberpunk, respuestas muy distintas entre si, y creo que por eso vale la pena darles una ojeada en torno a un tema en particular!

Quizá convendría dar una especie de definición, más bien temática de lo que es el cyberpunk, para contextualizar las respuestas. Esto no quiere decir que todos los trabajos del cyberpunk cumplan con todas estas características, pero pues creo que sirven de guía.
  1. El mundo esta dominado por corporaciones o compañias que aglomeran varios sectores económicos diversos, y cuyos intereses van más allá de los estados nacionales. El interior de dichas corporaciones suele ser misterioso y muy sectario, con toda clase de intrigas, facciones y diferentes niveles de corrupción en su interior.
  2. Los estados nacionales, no tienen prácticamente ningún poder político o social. Excepto quizá el mantenimiento del aparato militar de las grandes potencias.
  3. La sociedad esta dividida en dos grandes grupos, quienes pertenecen a las corporaciones, con contratos prácticamente vitalicios, que viven aislados del resto del mundo; el segundo grupo, es en general gente que se gana la vida con trabajos más bien informales, no ligados directamente a las corporaciones o como contratistas de estas, muchos de esos trabajos son ilegales, y fuertemente ligados a todo tipo de mercados negros. La mayor parte de los personajes pertenecen al segundo grupo, la gente marginal.
  4. El sector de las comunicaciones esta dirigido a todo el público. Dominan entretenimientos como los realities, y la vida de las super-estrellas. Internet es más una especie de espacio de realidad virtual, que sigue de forma paralela al mundo real, con objetos y formas “tangibles” en esa realidad. A pesar de ser una tecnología ubicua, su dominio es bastante limitado, a geeks como los hackers (al parecer, para el resto de la gente, les es indiferente).
  5. Grandes avances en el desarrollo de tecnologías médicas, tanto hormonales como protéticas. Dicho acceso es restringido, lo que genera un enorme mercado negro.
  6. Muchas drogas y prostitución, en todos los niveles.
Estos son como los puntos comunes que yo más o menos he identificado, como dije antes, hay novelas o historias donde varios de estos puntos son ignorados o modificados, pero de una forma los voy a usar como el marco de referencia en el cual comparar las novelas cuyas reseñas publicare en los próximos días!

Update
Las tres respuestas:


Licencia Creative Commons

sábado, 7 de noviembre de 2009

The Matrix Revis(it)ed

Leyendo una vieja reseña de The Matrix en Science Fiction Studies (bajar hasta “The E-Files”) me encontré lo siguiente (además de la apreciación de que es como “The Truman Show dirigido por John Woo”):
Las inteligencias artificiales le declararon la guerra a los humanos a principios del siglo XXI y ganaron (¿eso no había pasado ya en Terminator?), exiliando a la humanidad a un mundo de ilusión virtual.
Luego de lo cual el comentarista se pregunta para qué necesitan las máquinas a los humanos.

Como la ciencia ficción juega muchas veces a tomarse las cosas literalmente, me agradó lo que insinuaba el comentario, sobre todo por la utilización de una palabra como “exilio”, pues estrictamente no se puede decir que un prisionero sea alguien a quien se ha exiliado a una celda. Así, las máquinas ganan la guerra y los humanos sobrevivientes deben ocultarse en una ilusión de realidad virtual pues no les queda otro “lugar” a dónde ir. Enfrentados con la decisión entre sobrevivir en parte y ser exterminados del todo, ¿qué otra cosa pueden hacer? Si pensamos, siguiendo la extrapolación, que la tecnología humana ha sido suficiente para crear la inteligencia artificial pero no para salir al espacio, entonces veremos a la Tierra como un callejón sin salida para la humanidad.

Hace poco Jo Walton reseñaba en Tor.com la única novela del escritor William Tenn (Philip Klass), Of Men and Monsters, donde los humanos se ven confinados a vivir en las paredes de extraterrestres invasores, como si se tratara de ratones. En este caso pasaría algo semejante, sólo que no estaríamos hablando de las paredes de las casas de las máquinas sino de los intersticios de sus memorias ocupados por realidades virtuales, las cuales a fin de cuentas no necesitarían pues en la película eran la herramienta para esclavizar a los humanos. Con el tiempo las máquinas comienzan a “soñar” y, repetidamente, en sus sueños son humanas. Comienzan también a conocer el desconcierto, si es que acaso no lo conocían ya. La cosa puede tomar cualquier cantidad de caminos: ¿están de acuerdo los humanos con respecto al tipo de realidad que habitan?, ¿tienen algún poder para alterarla a voluntad y son todos ellos unos “elegidos”, según la premisa de la película, o están sometidos a la voluntad de unos pocos con el poder?, ¿qué interés pueden tener en volver a la realidad real, sobre todo si viven en una que podrían alterar a voluntad?,¿qué idea persiste de lo que significa ser o dejar de ser humano?, ¿de qué manera pueden combatir sin cuerpos a las máquinas en el mundo real?, ¿cómo se refleja en el mundo virtual la existencia de las máquinas?, etc.

The Matrix fue una película que en su momento disfruté mucho y por cuya salud narrativa temí cuando supe que iban a darle continuidad. Poco antes de la salida de The Matrix Reloaded había leído La caída de Hyperion de Dan Simmons y me parecía inevitable pensar que una buena manera de seguir presentando el conflicto podía inspirarse en la guerra entre la humanidad y el TecnoNúcleo, así que me puse a especular sobre qué clase de cosas me habría gustado que pasaran. Por supuesto, todo lo que me imaginé y que hoy ya no recuerdo fue mejor que lo que finalmente terminó pasando. La ruina de la historia fue tal que ahora no puedo pensar ni en la primera con respeto, algo que se repetiría luego con La guerra de las galaxias y hace menos tiempo con Indiana Jones. En los tres casos hice el ejercicio ocioso de imaginarme qué habría sido mejor (en el de Indiana Jones, deberían haberme comprado la historia que planeé cuando tenía como catorce años, titulada Indiana Jones en busca de la gallina ciega (tengo un cuaderno que sirve de prueba)). En el caso de The Matrix pensé incluso en algunos crossovers donde se revelaba que el nombre verdadero de Morfeo (es decir, el que tenía dentro de la Matriz, antes de que lo despertaran) era John Connor. Hoy simplemente repito el ejercicio por puro gusto, muchos años y yaparaqués más tarde. De pronto la idea le sirve a alguien de algo, así sea para desbaratarla.