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sábado, 20 de febrero de 2010

KATSUHIRO OTOMO

Uno de mis mangaka y animador favoritos es Katsuhiro Otomo. Buena parte de la obra de Katsuhiro es de SF&F, y en mi opinión es uno de los mejores artistas SF que ha dado el mundo del comic (junto a Hayao Miyazaki, y, aunque no le he leído nunca sus guiones de Sandman esta también Neil Gaiman). Este post no es una reseña de la obra completa de Katsuhiro, sino de las cosas de el que he podido ver/leer, como siempre, me quedan más ganas de conocer más de su obra.

Domu, el sueño de un niño (manga). Esta historia gano el premio Seiun de manga, y recibió también el Japan SF Grand Prix, premio concedido por la sociedad de escritores de SF japones, siendo el único comic en recibir ese premio. La historia es de una misteriosa serie de muertes alrededor de un nuevo conjunto residencial, la investigación de la policía es desesperada, pues ninguna clase de evidencia parece cuadrar, entonces uno de los investigadores policiales muere al tiempo que se encuentran con un sospechoso potencial. Es una historia de poderes mentales y con muchos niños. La verdad para mi es lo mejor de Katsuhiro! La historia es increíble, el manejo de las viñetas es muy cinematográfico, la atmósfera de desespero y el suspenso es tremendo, y como no las escenas de acción y los ambientes urbanos con la marca particular de Katsuhiro. Es una lastima que nunca vio la pantalla grande porque es una obra que podría tener una adaptación fabulosa (tanto en anime, como en live action), el chisme es que Vinicio del Toro ha tratado varias veces de conseguir los derechos. Es el mejor comic que he leído que viene en un solo volumen (son 240 páginas).

Akira (Manga, Anime). Esta debe ser la historia más conocida de Katsuhiro y uno de los anime que ayudo a abrir de forma definitiva al manga y al anime al publico de occidente. Es, como Domu, una historia de poderes mentales y niños (esta vez, ya más crecidos). Tetsuo miembro de una pandilla de motociclistas, es enrolado en un programa del ejercito para desarrollar poderes mentales, una continuación de la investigación que produjo la III guerra mundial y la destrucción de Tokyo, gracias al potencial de un niño llamado Akira. Kaneda, unido por el azar a Kei, busca de rescatar a Tetsuo, pero ese se volvió loco así que trata de detenerlo, mientras Tetsuo intenta revivir a Akira. La crisis degenera en un golpe de estado y como no, con el despertar de Akira y la destrucción de nuevo de Tokyo. En el manga, Akira (que es como catatónico) y Testuo (como regente) forman un 'imperio' sobre las ruinas de Tokyo, enfrentados a Miyako, un monje que junto a unos extraños niños formo parte del programa original de Akira. Tras muchas aventuras la historia del anime y el manga convergen de nuevo con la confortación final entre Tetsuo, Kaneda y Kei, y la perdida de control de si mismo de Tetsuo.

El manga, son más de 1000 páginas con un arte tremendo, lo que permite que la historia sea mucho más rica y desarrollada, tanto que después de leerlo uno siente la historia de la pelí de una forma más vacía (creo que es mejor ver primero el anime y luego leer el manga) aún así, la pelí es impresionante, con una animación excelente, y pues no me canso de repetirla una y otra vez ;) Para mí la pelí (y el manga) es cyberpunk por excelencia (aunque no es muy 'cyber' el ambiente si que lo es!). Los ambientes urbanos y decadentes, la conspiración política, primero a nivel local y luego de alcance global, y la continua tensión, y un arte super-detallado hacen de esta obra una de las grandes del manga de SF. Aquí pueden ver mi (muy) antigua pag. dedicada a la pelí xD.

Batman, La tercera mascara (comic). Es un 'clip' de 6 paginitas ke originalmente leí en un volumen en honor a Batman y que me presto Pacho hace mucho tiempo. Es rara, muy de Katsuhiro también y da en el punto: la doble vida es esquizofrenia.

Roujin Z (anime). Una historia muy interesante de inteligencias artificiales y el cuidado de los ancianos en la sociedad actual o del futuro cercano, la vi hace mucho tiempo, y en mi vieja pag de anime hable de ella ;)

Memories (anime). Se trata de tres historias independientes cada una dirigida por alguien diferente y basadas en historias cortas de Katsuhiro. Rosa magnética es el equivalente anime de 2001 Odisea espacial. Unos recolectores de basura, reciben un llamado de auxilio en el 'sargazo' del espacio, un lugar donde hay miles de naves abandonadas. Un lugar misterioso y lleno de peligros, donde los astronautas viajan dentro de sus propios miedos perdiendo el limite de la realidad. Es excelente, simplemente es algo fantástico, para mi, es la mejor pieza animada de SF que he visto. Es interesante compararla con Planetes, que muestra una historia y ambiente más 'mundano' en un tema muy similar. Bomba apestosa, es una historia para delirar de la risa ;) pues debido a un experimento fallido un hombre se transforma, en el objetivo de todas las posibles formas de exterminio. Es demasiado graciosa xD. Carne de cañón, es la más extraña, es dirigida por Katsuhiro y recuerda a esos comics/animaciones del ayer (no se si alguien recuerda las secuencias animadas de La carga de la patrulla ligera, y la secuencia de apertura de Laputa) y con un ambiente muy steampunk. Una ciudad alejada el objetivo es ganar la guerra y el sueño de un niño es convertirse en quien dispara el cañón. Por cierto que nadie sabe ni quien es el enemigo o como saber que la guerra a terminado. Es muy rara y lo más remarcable es la animación, explícitamente de lineas gruesas y que da ese ambiente de antigüedad a todo. En resumen, las tres piezas son bien interesantes, y de muchas formas provocativas y misteriosas.

Steamboy (anime). Según me entere, se trata del anime para cine más costoso producido hasta el momento. Es la historia de un niño, James que vive en el Manchester de la era industrial victoriana --como no, es una historia de steampunk ;)--su padre murió y el le pidió que guardara una misteriosa bombona y que muchos desean. Finalmente James es atrapado y encuentra que su padre aún vive, y trabaja para crear un tremendo castillo de vapor, que sera probado en la exposición mundial de Londres y va a cambiar el mundo. Es una pelí entretenida y muy bien animada, con mucha acción. El diseño de las maquinarias, como es de esperar en todo lo de Katsuhiro, es tremendo. De cierta forma, el desarrollo y las aventuras son muy, muy similares a los de Laputa de Miyazaki, y pues mi voto se va por la pelí de Miyazaki que creo es más original y más profunda que la de Katsuhiro, de hecho, por concepto y desarrollo me esta es más simple que Akira, Memories o Roujin Z. Eso si el ambiente victoriano y de las factorías de vapor es tremendo, así como la particular flema inglesa xD. Me hubiera gustado que cuando están en el Crystal Palace, hubiera habido un paneo a los dinos de Owen ;).

Me gusta mucho el trabajo de Katsuhiro, incluso Steamboy a pesar de todo, es muy divertida y vale la pena verla ;). Una de las cosas más tristes, es que Katsuhiro abandonara el manga, aun así su trabajo en el campo de la animación sigue siendo fenomenal, y lo que dejo en el lado del manga, pues son obras maestras :).


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domingo, 11 de octubre de 2009

La fotografía que huye: Una filmografía steampunk

En Tor.com octubre es el mes del steampunk. Me parece que eso debería decirnos algo. ¿Es el steampunk un disfraz que se ponen otros géneros o es un género que ha existido siempre, tal vez desde la creación del mundo o la caída de Federico Barbarroja de su caballo, y que no hemos notado por los muchos disfraces que le gusta vestir? Es un gran misterio. Tan grande que aunque me atreviera a sondearlo seguro me enloquecería en los primeros centímetros de superficie, así que es mejor dejarlo de ese hondo.

Sin embargo, a manera de única temeridad, quiero presentar la siguiente filmografía de algunos clásicos del steampunk que aún esperan su merecido reconocimiento. Las razones de que no lo hayan recibido se me escapan y soy muy flojo para seguirlas. Tal vez (no soy tan flojo en cambio como para rechazar una especulación) no había llegado su hora y necesitaban permanecer ocultos, de acuerdo con la naturaleza truculenta del género que representan, o tal vez las fuerzas del mal que rigen el mundo y que habían silenciado (y diezmado, digámoslo de una vez) al steampunk y a sus representantes movieron cuanto hilo para postergar tal hora, no sin violencia ni conspiración, invirtiendo cantidades industriales de energía que no habrían podido conseguirse de otra manera que no fuera siendo parte del círculo interno.



Le Voyage dans la lune (1903)
A principios de siglo Georges Méliès se atrevió a imaginar una historia alterna en la que el hombre (los franceses, por lo menos) llegaba a la Luna antes de 1969. Como anticipación, en lo único que acertó fue en los colores.

The General (1926) y Steamboat Bill, Jr. (1928)
En estas películas uno de los personajes principales es una máquina de vapor.

Lo que el viento se llevó (1939)
Ucronía que combina la Guerra Civil de los Estados Unidos con zombis: pocos lo notan, pero los actores ya están muertos.

Alicia en el País de las Maravillas (1951)
Reflexión temprana sobre la psicodelia en un bidimensional XIX victoriano.

Oliver! (1968)
¿Qué pasaría si los personajes de Dickens cantaran y bailaran?

La naranja mecánica (1971)
Su título la delata.

They Might Be Giants (1971)
Aunque es más bien slipstream, se trata de una historia donde el protagonista canaliza a Sherlock Holmes y su psiquiatra al doctor Watson, en Nueva York.

Los imperdonables (1992)
Western en un mundo alterno donde los pistoleros llegan a viejos.

La señora Brown (1997)
Mundo alterno donde la reina Victoria tiene la cara de Judi Dench.

Amélie (2001)
Su sutil exploración de los temas steampunk podría valerle la exclusión apresurada de la filmografía canónica, pero, sin ir más lejos, sólo hay que recordar que el camino de los protagonistas se cruza una y otra vez en una estación de tren, y que hay muchas fotos, invento de ese siglo demente. También hay un gnomo burlón, un soldado que vuelve de la muerte, un caballo y música de acordeón. Por no hablar de que ocurre en París, que es como Londres pero en francés.

domingo, 26 de octubre de 2008

Tintedshades: Una hipótesis steampunk

El steampunk de hoy, el que se multiplica con nuestra falta de interés, es una nostalgia al cuadrado por un pasado no tan remoto. Ya de por sí nostálgico hace más de veinte años, al elegir escenarios, personajes, tramas de siglos anteriores, hoy es nostálgico porque quiere revivir una sensación que originalmente le fue contemporánea y que se ha ido diluyendo.

En el principio, poco antes y poco después de recibir su nombre, el steampunk era una rama de la literatura fantástica que tenía más bien poco que ver con vapor y con el punk, más bien con anacronismo, conspiraciones, historias secretas que podían ser historias alternas, multitud de tramas entremezcladas con multitud de personajes y estilos, por lo general tomados directa y descaradamente de otras fuentes literarias, y con un ritmo apenas apropiado para articular todo eso sin perder al lector. Pero de un momento a otro apareció vestido de armadura, rodeado de corazas y erizado de chimeneas, sufriendo, al igual que su primo hermano mayor, el cyberpunk, de una interpretación demasiado literal de su nombre.

Cuando el steampunk todavía no chasqueaba y silbaba ese trabajo le correspondía al cyberpunk, aunque en su versión más simplificada: el límite entre humano y máquina se cruzaba pero no se desdibujaba, los dos se fusionaban pero siempre había algo que se encargaba de recordar que la fusión no era natural o, por lo menos, que era imposible ignorarla: la personalidad convertida en software se enloquecía, los ojos, las uñas, los brazos prostéticos fallaban o dolían o entristecían a su dueño por lo que significaban o no llegaban a significar. Si bien nada de eso fue invento del cyberpunk, pues antecedentes había, remontándose, por ejemplo, a 1952 con Limbo de Bernard Wolfe o a la década de los setenta con Crash (1973) de J.G. Ballard y la obra de John Varley, pasando por Nova (1968) de Delany, en los ochenta le correspondió darle un nuevo giro a ese compendio de temas, problematizándolos de otra manera y de paso popularizándolos. Por razones relacionadas con el estado de las cosas y el espíritu de los tiempos, encontraron en ese momento y público la atención necesaria.

Pero fue esa misma atención la que hizo que el cyberpunk pasara de especulación o propuesta a finalidad. Con el tiempo, parte del mundo comenzó a parecerse más y más a lo que se había imaginado, no porque los autores fueran profetas o adivinos sino porque la identificación con el género permitía seguir un mismo camino. Poco después tuvimos dos cyberpunks: el que quería seguir fiel a sus raíces y al imaginario propuesto en Bladerunner (y que es, por lo general, el que podemos ver en el cine) y el que había crecido a la par con la bola que había echado a rodar y que había ido adoptando nuevas ideas y reflexiones de la ciencia y la tecnología, conservando del original el humor, la actitud, más que sus imágenes o motivos. Afortunada o desafortunadamente no tenía nombre, así que simplemente se decidió que era otra cosa o, si acaso, una manifestación renovada de la original. Pero en ella, o con ella o a partir de ella, el límite violento entre lo humano y la máquina comenzó a desdibujarse: la biología quiso reemplazar a la cibernética, la interacción con el artefacto se hizo más íntima, la inteligencia artificial más cercana. Las inquietudes, obviamente, pasaron a ser otras, tal vez nuevas versiones, pero, en cuestión de impacto y trauma, diferentes.

Allí es donde vuelve a entrar el steampunk. Una vez convertido en una rama de la ciencia ficción (al menos en apariencia) pasó a ser el espacio para representar de nuevo, y de forma convincente, el choque en el límite imposible entre humano y máquina. La máquina de vapor es la máquina por excelencia, que aspira a ser entendida e interpretada como tal y no como una versión incipiente de un organismo en camino a la evolución, y por ello es imposible (con)fundirla con lo humano: siempre habrá una superficie, un brillo, un sonido que nos recuerde su presencia, a lo cual también contribuye su tamaño irreductible. A través del steampunk podemos mantener la tecnología a raya, o crear una ilusión de que es así. En ese sentido, aunque parezca una celebración de la fusión, el steampunk de hoy sería más ludita que tecnófilo.

lunes, 2 de junio de 2008

Vuelve el héroe?

Creo que las pelís que más he visto en mi vida, como casi todos los de mi generación, son las originales de la Guerra de las galaxias, las de volver al futuro, y las de Indiana Jones, creo que no pasa un festivo, un viaje de bus, donde no las pasen, y pues que se le hace, son tan divertidas que uno las vuelve y las ve.

Así que el regreso de Indiana Jones me llevo a conocer los cines tucumanos. Felipe escribió una "preseña", que creo reflejaba muy bien como la ansiedad que había en el ambiente, he imaginado varios motivos por los cuales no ha escrito la post-reseña, así que entre tanto aquí coloco la impresión que me dejo.

La película entretiene, y tiene sus momentos de acción típicos de la saga, con los continuos cambios de suerte, y los errores de calculo de Indi, aunque le falta el feeling que hacen que uno vibre con solo recordar, por ejemplo la pelea de los tanques en la III. Los acertijos esta vez fueron frustrantes, no porque los de las otras fueran buenos, sino porque eran creativos y diversos, aquí uno sentía que estaba viendo los mismos en un contexto más simple (hombre repetir la escena de mirar desde arriba, que mal...). Se extraño la falta de trampas-trampas en las cuevas, y de momentos graciosos (del tipo de la escena de la chimenea de la III). El inicio es bien lento (nada que ver con los inicios de “acción inmediata” de las otras partes).

Y la historia, bueno, nunca ha habido historia en Indiana Jones, todo es una excusa para la acción! Pero al menos, la excusa de las tres primeras generaba una especie de movidas que tenían una especie de secuencia lógica, aquí la acción parece movida más porque “así lo dice el guión”, y el final carece por completo de todo sentido.

Y de donde salio ese hijo? No se si sea el mismo actor, se parece mucho, pero me recordó tanto en el físico, como en su aureola de “sobrante”, al chavoncete de Transformers. No se si a las chamas les parezca atractivo, pero ni por esas, el tipo es un completo pelmazo.

En resumen, si, si me divertí, no me arrepiento de haber ido al cine, y le preguntare a mis amigos su ya la vieron--y si me dicen que no, les diré que la vean ;)--quizá cuando la den por TV la vea otra vez, pero es de lejos la menos entretenida de las 4.

Pd. Por cierto, le quita encanto a Indi el que haya participado en misiones de espionaje de la post-guerra :-/


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miércoles, 21 de mayo de 2008

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL - Preseña

Hasta que llegó el año, el mes, la semana. Anoche me soñé que iba a entrar a ver la película, llegaba tarde, el sitio era horrible (una especie de centro comercial de sex shops y desnudistas en vitrinas), a Angélica se le había hecho más tarde, la función ya había empezado y, cuando por fin podía entrar, resultaba ser un concierto de Hannah Montana.

En 1989, recién salida La última cruzada, Harrison Ford andaba diciendo en entrevistas que no creía en la posibilidad de otra película de la saga. Tenía 47 entonces y, razonaba, si se habían tomado cinco años entre El templo de la perdición y la siguiente, podían hacer lo mismo con la cuarta y para cuando eso pasara tendría ya la inverosímil y agotada edad de 52, por lo que no creía que llegara a sentirse dispuesto o por lo menos en capacidad, especialmente para la parte correspondiente a sostener la leyenda de que era él quien se hacía cargo de casi todas las escenas, sin necesidad de doble (y la leyenda continúa), así ver las Indianas y Blade Runner con no mucha atención parezca decir otra cosa (o que sólo es un tipo cuya fisionomía cambia en momentos de tensión: un actor del método, o algo así).

En el camino se especuló. Posiblemente al cumplir los 52, y si tiene o tuvo memoria, Ford se arrepintió de sentirse viejo de antemano, como nos pasa a casi todos. La posibilidad de la nueva película vino y se fue, vino y se fue. Muchos hubiésemos preferido que Spielberg y Lucas se hubieran dedicado a ella en lugar de someternos a cosas como la última media hora de IA o los tres primeros episodios de La guerra de las galaxias. Se dijo que Gary Oldman iba a hacer del hermano de Indiana Jones, que Sean Connery iba a volver a aparecer (esto no queda descartado del todo aún), que el arca que iban a buscar esta vez era la de Noé. Al final nos salen con Shia LaBeouf (¿ah?) y, según lo que se puede ver en el trailer, un arca de otra especie (si se fijan bien, hay una caja que dice "Roswell, Nuevo México"). El título es todavía más pulp que cualquiera que se haya usado hasta el momento, y para acabar de completar la traducción no lo favorece ni poquito: podré sonar mamón, pero no entiendo por qué 'calavera' y no 'cráneo', que nos ahorra sílabas, aire y tinta. Y los villanos son rusos y no nazis, lo cual acerca más al personaje a una de sus inspiraciones, James Bond, pero no creo que sea cosa que al final suponga mucha diferencia.

Llevo unos meses haciendo el yoga de descriteriarme para disfrutar la película. Me faltó el ejercicio final de ir a ver Meteoro, pero espero que aún así haya servido de algo el resto del trabajo. Hay muchas preguntas, por supuesto. ¿Cómo se van a ver las imágenes generadas por computador? ¿Va ser otro Templo de la perdición u otra Última cruzada? ¿Será que puede tener éxito una película sin Sallah, el personaje de John Rhys-Davies? ¿Van a matar al personaje de Shia LaBeouf en los primeros cinco minutos (por favor, por favor) y el resto es una venganza, tal vez excesiva dado el personaje que la motiva? ¿Qué le da Shia LaBeouf a Spielberg que lo tiene tan embobado? ¿Será que hay más gente con el disfraz de látigo o voy a ser el único?

Ya veremos.