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jueves, 10 de marzo de 2011

Y MAÑANA SERÁN CLONES (1977) - John Varley

[Nota: tercera de las cuatro reseñas perdidas.]

Difícil elegir (no más como lector) entre dos títulos horrendos para esta novela. El original, La línea de emergencia [o La línea directa] de Ofiuco (The Ophiuchi Hotline), podría fácilmente ser Las apisonadoras de Arcturus (contra los marcianos tríclopes), y el definitivo en español, con un criterio al traducir que mezcla la titulación del cine (Vengador del futuro, Fugitivo del futuro, etc., haciendo que, dentro de la misma lógica, esta novela parezca Clones del futuro) y una sospechosa alusión a “Todos vosotros zombis” (otro título mal traducido, dígase de una vez), resulta tan impertinente como vago.

Sin embargo, Y mañana serán clones es un buen libro y es fácil entender su inclusión en la selección que hace David Pringle de las cien mejores novelas de ciencia ficción, a pesar de que haya obviado detalles que resultan mucho más interesantes que los que eligió para reseñarla. Aquí volvemos a los Ocho Mundos de los cuentos de La persistencia de la visión, casi doscientos años más tarde (aunque el tiempo, dados los estándares de vida en ese mundo, no se note) y nos enteramos, obviamente, de muchas más cosas que ocurren en el trasfondo de la serie. Cuáles son exactamente los Ocho Mundos sigue siendo un misterio para mí. La humanidad ha sido expulsada de la Tierra por los “Invasores” y, como no ha desarrollado aún la forma de dejar el sistema solar, se ha esparcido por cada uno de los planetas que no le han prohibido (además de la Tierra, no puede acercarse a Júpiter, que es donde ahora viven los Invasores). Los cuentos de la serie en La persistencia se desarrollan en mundos diferentes: “Verano retrógrado” en Mercurio, “En el cuenco” en Venus, “Perdido en el banco de memoria” y “El fantasma de Kansas” en Luna, “Cantad, bailad” en los anillos de Saturno y una de sus lunas y “El paso del agujero negro” en el borde del sistema, más allá de Plutón, aunque hoy seguramente se diría que en el cinturón de Kuiper. (Eso nos resuelve por lo menos cuatro de los mundos.) En la novela, en cambio, se recorre gran parte del sistema solar en busca de respuestas. Y mañana serán clones es una ópera espacial mientras que los cuentos son romances planetarios.

De todos modos la lectura complementaria de cuentos y novela es muy disfrutable y recomendada, a pesar de su diferencia en el tono (podríamos pensar que obligada por la extensión de cada género, pero no necesariamente): la novela es más grandilocuente, en estilo y en historia, y diríamos definitiva dentro de los acontecimientos de los Ocho Mundos. Despista, eso sí, que empieza y rebasa la mitad como una novela de personaje y súbitamente da un giro y se convierte en una carrera por salvar a la especie humana. Queda un saborcito a deus ex máchina que puede ser un poco amargo.

Al principio de la novela vemos una sucesión más bien vertiginosa de clones con sus reflexiones. Esto le permite a Varley narrar la historia desde el punto de vista de un solo personaje que no es siempre el mismo; buena parte de lo interesante está en la conciencia que tiene cada clon de ser igual a la persona clonada pero no totalmente, de ahí que prefieran considerarse parientes antes que iguales. De ese modo, una misma protagonista (pero distinta) siente a la vez amor y antipatía por otro personaje, se enfrenta a distintas circunstancias al tiempo en dos espacios diferentes, o reacciona de forma diferente ante circunstancias más bien parecidas. Incluso siente distintos grados de responsabilidad con los clones que la antecedieron: puede pensar que sus actos deben justificar sus muertes (¿o era al revés?) o puede sentirse totalmente indiferente hacia ellas.

En los Ocho Mundos, la clonación y las otras técnicas de alteración del cuerpo empiezan como ejercicios de pantropía que, a medida que avanzan las historias, cambian el panorama cultural radicalmente. Los cambios que sufre el cuerpo humano son el resultado de la necesidad de adaptarse para sobrevivir al espacio y a las superficies planetarias extrañas. Sin embargo, la manipulación genética está prohibida y es un crimen que se paga con la muerte. Así comienza, justamente, la historia de Lilo, la protagonista de Clones.

Se tiene la sensación de que este es uno de esos libros donde ocurren más cosas que las evidentes y todo es más extraño de lo que se pueda imaginar. De pronto sabemos que en Luna casi todos van desnudos; de pronto, también, que la esterilidad es un atractivo sexual, o que está de moda tener más de dos brazos, o que el personaje de al lado mide menos de un metro. La maleabilidad de los cuerpos (Pringle dixit) ha generado un universo extraño donde el asesinato no es un crimen sino un delito, y uno poco rentable.

Justamente, como decía a propósito de los cuentos, fascinan más los detalles “secundarios” que la misma historia de Lilo y sus seis clones (si no conté mal). Siempre se quisiera saber más de cada uno de los mundos, de los anillanos, de los cazadores de agujeros, de los bebés de azúcar, de trasplantes y operaciones, de cuánto más se puede alterar el cuerpo humano; la complejidad del cuadro es asombrosa e intrincadísima, y Varley domina su información de manera tal que no se resiente ningún discurso como excesivo o innecesario. Es una de las historias del futuro más interesantes con las cuales sea posible toparse, llena de ideas. Sigo sin entender la falta de atención y honor.

martes, 22 de febrero de 2011

En palabras de otros - James Tiptree, Jr. (2)

...Flota, visiblemente saturado, azul y verde en medio de la negrura. Él lo mira con atención: aumenta de tamaño mientras late con un ritmo aterrador y apagado, y expulsa lentamente una masa fantasmal de gran tamaño que se extiende, se solidifica... es un planeta testículo que empuja un pene monstruoso en dirección a las estrellas. El pulso de su sangre resuena a través de las sollozantes inmensidades; frío, frío. El falo tiene parsecs de longitud y vibra, busca a ciegas llevado por una presión intolerable en su interior; su punta es un enorme glande nebuloso iluminado por un destello: la Centauro. Crece, se extiende penosamente, en busca de alivio... las estrellas tañen en un crescendo insoportable...
—James Tiptree, Jr., "A Momentary Taste of Being"

sábado, 19 de febrero de 2011

CATHERINE ASARO (2001) Rosa cuántica

Como mucha gente, confieso que muchas veces el título de alguna novela me impacta mucho y me pone a buscar el libro para leerlo. Eso me paso con Rosa cuántica de Catherine Asaro (bio/biblio), cuyo titulo vi en una lista de los premios Nebula, y de inmediato me llamo la atención (además, si mal no recuerdo, en ese momento, 2001 o 2002 era el último Nebula xD).

Kamoj vive en algún alejado planeta de tradición que parece medieval, aunque por sus nombres y tradiciones, en alguna parte de su historia debieron haber sido ingenieros. Ella es gobernadora de una pequeña provincia y su prometido, Ponteferro, es el gobernador de una poderosa provincia vecina. Pero la relación se distorsiona ante la llegada de un misterioso extranjero, Leostelar, que la toma por esposa, y ello desencadena un alud de acontecimientos que involucra a el viejo imperio galáctico de Eskolia.

La novela no es mala, pero se me hizo un poco vacía, como sin mucho que contar. La situación política que rodea tanto a Kamoj como a Leostelar es bastante retorcida, y a veces, se me hace muy confusa. Así como la unión de la historia del pequeño planeta, el gran imperio, y el problema domestico, es un poco forzada, simplemente, no conectan entre sí. Lo que hace que la historia se como un barco a la deriva que va de aquí para allá y que uno siempre sienta como si estuviera leyendo varios libros distintos.

No se, me imagino esa descripción le gustaría a Asaro, que me sorprendió con un anexo donde explica la novela como un sistema de partículas cuánticas (!!). Para mi, el principal problema de esas novelas “analogía/metáfora” es que la vida real, poco se parece a esas maquinaciones, y el tratar de encasillarla, pues se ve una historia muy deforme, muy antinatural...

Nota lateral: un ejercicio similar, mucho mejor logrado, dado que hay muchas más posibilidades es Las casillas de la ciudad de John Brunner, basada en una partida de ajedrez. Eso si, cuando la métafora sale a la luz, los detalles y circunstancias parecen no cuadrar.

No puedo decir que me desilusione, más bien, que me pareció que es una novela como muy simple y plana como para ganar un Nebula en estos días.


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miércoles, 16 de febrero de 2011

IAIN M. BANKS (1987) Pensad en Flebas

Según algunas personas Pensad en Flebas de Iain M. Banks (bio/biblio) inicio lo que ahora es conocido como “la nueva opera espacial”, que, en palabras de otros (Paul McAuley) el equivalente británico del cyberpunk de US en los 80s. No estoy muy seguro acerca de cualquiera de las dos afirmaciones, pero no importa, porque ciertas o no Pensad en Flebas es una muy buena novela.

Horza un cambiante (un humano que puede cambiar de aspecto físico) es contratado por la raza de los iridianos, unos extraterrestres guerreros y religiosos que se hayan en guerra con la Cultura, una sociedad de humana muy desarrollada, basada en la existencia de poderosas inteligencias artificiales, las mentes. La misión de Horza de hecho es ir por una mente que ha quedado abandonada en un planeta de los muertos. Mientras prepara la misión, la nave de Horza es destruida por la cultura, y Horza debe ingeniárselas para llevar a cabo la misión.

La novela es muy buena, en especial tiene muchas aventuras y detalles técnicos. Ciertamente, Iain exagera un poco con la parte de aventuras, muchas de ellas no le dan ningún aporte a la historia, y su desarrollo es inverosímil, pero en realidad eso no es algo de Iain, y se puede decir, que es parte de lo que constituye, o al menos es aceptable dentro de una opera espacial.

Para ser una novela prácticamente de aventuras, esta muy bien escrita, y el desarrollo de la mayor parte de los personajes es muy bueno, además que Iain logra dar un gran desarrollo a muchos conflictos. Por otro lado, también esta el background del mundo, la guerra es algo más bien lateral a la acción, así como los bandos de la misma, pero se consigue crear ese ambiente y dándonos detalles aquí y allá es posible armar buena parte del universo subyacente.

Es por eso que el apéndice final del libro, con los detalles de la guerra, y lo que le pasa después a los personajes, pues se me hace un agregado completamente inoficioso, y pues totalmente carente de alguna gracia, afortunadamente es tan chimbo que uno rápidamente se olvida de su presencia en la novela, y lo que diga ahí pues ni va, ni viene.

Por cierto! A pesar de que la mayoría de las aventuras, se consiguen salvar de una manera extremadamente poco creíble, y pareciera que los personajes siempre buscaran la solución que generara más problemas, el resultado es muchas veces el esperable si dichas aventuras en realidad resultaran!

Ahora bien, aprovechemos para hablar un poco de la “nueva opera espacial” y las palabras de McAuley, pues digamos estoy de acuerdo en el sentido en que esta “nueva opera espacial” es más post-moderna, ya no son sociedades homogeneas en la galaxia, sino estructuras más anarquicas. Así mismo, hay también pues una ayuda de tener “el futuro” más a la mano. Sin embargo, creo, luego de leer algunos de los autores de esa “nueva” opera espacial, y compararla con la opera espacial de US en esa misma época (Cherryh, Simmons, Sterling, Varley... como me hizo dar cuenta Felipe, en los 80s todos los ganadores de los Hugo en novela, menos uno, son operas espaciales), ambas son muy similares, y además, también muy similares a la “vieja” opera espacial.

Si tengo que decir si hay una diferencia entre la opera espacial británica y la opera espacial estadounidense (sean viejas o nuevas), o quizá más bien, entre la CF británica y la de US, es que una se ancla en los trabajos de tipos como Clarke, Aldiss o Ballard, mientras la otra es descendiente de Asimov y Heinlein.


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martes, 15 de febrero de 2011

LA PERSISTENCIA DE LA VISIÓN (1978) - John Varley

[NOTA: esta es la segunda de las cuatro reseñas perdidas.]

La gana de space opera sofisticado (inercia de venir de leer a Zelazny) y las dos afirmaciones de Delany que rondaban la memoria (que todo lo que hay por saber sobre implantes hay que leerlo en el Waldo de Heinlein y en Varley, y que para entender el cyberpunk es indispensable leer a Varley, a pesar de ser su completo opuesto) me trajeron hasta aquí. Observación general: la edición de Orbis excluye tres cuentos del original en inglés (“Verano retrógrado”, “Incursión aérea” y “El paso del agujero negro”), ve tú a saber las razones.

La primera afirmación de Delany se detiene en suspensivos, por lo menos mientras llega la lectura del Waldo, o de momento sólo digamos que no es tan omnipresente como se esperaba. De todos modos, sólo es una colección, y además incompleta. Sobre la segunda, tal vez quedan más dudas que conclusiones, demostración de que mi definición de cyberpunk y la de Delany difieren.

En realidad, terminé viendo más parecidos que diferencias en ese aspecto y al final fue inevitable relacionar los relatos de Varley sobre los Ocho Mundos con el ciclo Shaper/Mechanist de Sterling, haciendo la aclaración de que la obra de éste es la versión especializada en política y economía del universo de Varley. Por ejemplo, la escena en “El fantasma de Kansas” donde la protagonista explica los recovecos legales de la sucesión entre clones tiene su eco sofisticado en el cuento “Twenty Evocations” de Sterling. Por otro lado, el bajo mundo (sobre todo en “En el cuenco”, con sus ciudades venusinas) se prolongará en las obras de Gibson como un espacio de irrealidades y quebrantamiento de los límites. Cae vencido Varley con respecto a su prosa, poco ambiciosa (¿acaso será la traducción?), y esa es una brecha gigantesca en relación con el cyberpunk; pero el sense of wonder y la complejidad de mundo son deliciosos.

Uno de los mayores placeres de leer los cuatro cuentos de los Ocho Mundos incluidos en esta edición era intentar reconstruir el fondo de todo el tramado, armar una panorámica a partir de detalles secundarios en cada relato. También el encuentro de una de las concepciones de corporeidad más extrañas que haya leído, antecesora de muchas otras posthumanidades (aunque creo que todavía ninguna a ese nivel) y emparentada con la que se encuentra en “El día un millón” de Frederik Pohl: según ella el cuerpo es un punto de confluencia de formas y es múltiple, porque puede alterarse, cambiarse, rejuvenecer o resucitar, clonarse, perder los ojos, los tímpanos y las piernas y remplazarlos con facilidad. Tal vez era a esto a lo que se refería Delany.

En “En el cuenco” la descripción de la atmósfera venusina y las adaptaciones humanas a ella, además de las ciudades disfrazadas con holos, salpicadas aquí y allá por el planeta, y la relación del protagonista con Ascua, la niña, son más interesantes que el argumento aparente, lo cual no es necesariamente una mala cosa. Al final no importa mucho si las piedras que el protagonista busca están vivas o no. Hay un eco de “Collector’s Fever” de Zelazny.

Con “Cantad, bailad”, casi se puede decir que ídem. Es inevitable querer saber más de los simbiontes y la vida en los Anillos (de Saturno), y de la máquina de hacer música de Timbales que del desabrido Jano y sus agentes.

“Perdido en el banco de memoria” y “El fantasma de Kansas”, los dos ambientados en Luna, integran mucho mejor la acción y el espacio. Del primero, aunque haya mucho para celebrar, subrayo el recurso de la visita estudiantil para exponer la información sobre la operación a la que será sometido el protagonista. Del segundo, la relación climática (en más de un sentido) entre la protagonista y uno de sus parientes clones es simplemente antológica.

Los otros dos cuentos (es decir, los que no pertenecen a los Ocho Mundos) tienen también mucho a favor. Como en el caso de Una rosa para el Eclesiastés de Zelazny, el cuento premiado, “La persistencia de la visión” fue el que menos me gustó, y aun así es una muy buena pieza, con algo de Le Guin en su paisaje y en su utopía aparente. Pero tal vez lo más interesante es que se trata de una utopía distópica, en el sentido de que es una isla pequeña e imposible en medio de un mundo que se viene abajo; el contraste es violentísimo y la ocultación de los detalles que componen el mundo exterior (en oposición a la proliferación de detalles sobre Keller, la comunidad de sordomudociegos) está muy bien manejada. Además, como la mejor CF, tiene muchas cosas interesantes que decir sobre el lenguaje y lo que hacemos con él creyendo que lo dominamos. Creo que lo que no lo favorece es estar, al igual que Keller, rodeado por un mundo hostil, aunque no directamente agresivo; en este caso, los otros cinco cuentos.

“En el salón de los reyes marcianos” es un cuento con dos elementos: una colonización forzosa de Marte y una investigación xenológica. Respecto a lo primero, hay que decir que se presiente ya el manejo de personalidades memorables en espacios cerrados que Kim Stanley Robinson llevará al tope con su serie: las relaciones entre sexos, entre especialidades, por el liderazgo, con el paisaje, todo está allí en estado germinal. Extraña mucho que Varley no figure más en las listas de grandes influencias de los escritores de la década siguiente, fueran cyberpunks o humanistas.


P.D. Los cuentos restantes pueden encontrarse, junto con el prólogo perdido de Algis Budrys, en el libro En el salón de los reyes marcianos de la colección Súper Ficción de Martínez Roca. No sobra recordar que las ediciones de Orbis eran reimpresiones de títulos anteriormente publicados por otras editoriales y La persistencia era, originalmente, parte de la misma colección Súper Ficción. Lo que no sabría decir es si la edición de Orbis corresponde exactamente con la de Martínez Roca; de ser así, hay una repetición de cuentos entre La persistencia y En el salón que no tendría justificación, sobre todo si se tiene en cuenta que los tres cuentos que faltan en la primera son tal vez los más cortos y podrían haber estado, junto con los demás, en un mismo volumen. La omisión hace que el lector se pierda una pequeña joya como “Verano retrógrado” que, en pocas palabras, es el punto donde se encuentran la space opera y las soap operas, es decir, los novelones.

viernes, 11 de febrero de 2011

C. J. CHERRYH (1988) Cyteen

Desde hacía un buen tiempo tenía a Cyteen de C.J. Cherryh (bio/biblio) en mi lista de leer pronto. No solo porque en su año, la novela se llevo varios premios, sino que además, siempre aparece en las listas de las Space Opera, o en las de los más importante de los 80s, y nunca había leído nada de C.J.

Una reconocida científica y política de Cyteen, una colonia independiente de Tierra, Ari Emori muere, lo que produce una profunda perturbación política. Sus aliados arrancan en secreto un plan para realizar un clon de ella, aun cuando la tecnología de la clonación no parece ser muy exitosa. Para mantener a distancia a Robert Jordan, un rival político de Ari, su “hijo” es tomado prácticamente como rehén... En realidad, la historía es muy compleja, y hay muchas más cosas de las que se pueden decir aquí.

La novela, es un popurrí de toda clase de ideas de la CF. Clones, aliens, bases espaciales, genética y física muy avanzada, modelos sociales, y todas las cosas que puedan caer en el intermedio. Además de una historía política muy compleja, y llena de detalles aquí y allá. Aún, así, creo, Carolyn (C.J.) logra crear una buena historia, muy entretenida y emotiva, sin que uno sienta que es artificiosa. Y pues el universo creado es bien coherente y con muchisimas lineas para desarrollar.

Aún así, la novela es demasiado larga. Especialmente hacia el final de la historia, cuando el clon de Ari se dedica a leer las memorias de la Ari original, son re-tediosas, y me parece que en muchos aspectos innecesarios, pues los puntos realmente importantes se habían desarrollado en la misma historia, porque tratar una formula nueva? El diario es una mala salida, y pues consume un montón de páginas.

Más allá de las muchas cosas que se sueltan en la historia (como los “azi”) y alguna que otra cosa incoherente (a veces pareciera que los azi son un producto de como se desarrollarón , y otras veces, que la diferencia es genética...), la tensión política que gira alrededor de la historia, es atrapante, y las relaciones entre los personajes y sus reacciones sociales y psicológicas son muy buenas. La interacción social queda plasmada de una forma brutal, donde los pequeños detalles, los gestos son los que llevan la dirección de los encuentros, más que las cosas que pasan o se dicen (que pues como en toda reunión, se trata de ser lo menos explicito posible).

Me gusto bastante, y es otro gran punto en la CF de los 80s :). De los nominados al Hugo del 89, la otra que leí fue Monalisa acelerada de William Gibson, y aunque soy muy fan de William, hubiera votado por la novela de Carolyn. Eso sí, nunca he leído Islas de la red de Bruce Sterling, que es una de esas novelas que me encantaría leer, pero que nunca he podido conseguir.

Creo que solo El sol nuevo de Gene Wolfe e Hyperion/Caída de Hyperion de Dan Simmons le ganan (de las que yo he leído) en cuanto a la complejidad de la historia y desarrollo. Según, me entere hace poco, casi 20 años después de la novela original, ahora se va a publicar la secuela directa de la novela. A mi esas secuelas tan tardías me producen algo de desconfianza, más sobretodo si uno siente que el cierre de la novela es más que adecuado. Como sea, Cyteen por si sola es una excelente novela.

Update
La secuela salió en el 2009 (!!!) y se llama Regenesis.


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lunes, 8 de febrero de 2010

En palabras de otros - Hubert y Cubert Farnsworth

HUBERT: Estos son los motores de materia oscura que inventé. Permiten que mi nave viaje entre galaxias... en pocas horas.

CUBERT: Es imposible: no puedes ir más rápido que la velocidad de la luz.

HUBERT: Claro que no. Por eso los científicos aumentaron la velocidad de la luz en el 2208.

CUBERT: También es imposible.

HUBERT: Y además mis motores tienen un dispositivo de postcombustión, que aumenta la eficiencia en 200%.

CUBERT: Ay, eso es especialmente imposible.

HUBERT: Claro que no. Es muy simple.

CUBERT: Entonces, explícalo.

HUBERT: No. Eso es imposible. Vino a mí en un sueño, y lo olvidé en otro sueño.

CUBERT: ¡Tus explicaciones no son otra cosa más que puro choro! ¡Todo es imposible, viejito!

HUBERT: Nada es imposible. No si puedes imaginarlo. Eso es lo que implica ser un científico.

CUBERT: No. Eso es lo que implica ser un duende.
Futurama, "Mi propio clon"

sábado, 19 de septiembre de 2009

¿Cómo se traduce "flash fiction"?

El número de New Scientist correspondiente a la semana del 16 de septiembre tiene a Kim Stanley Robinson como editor invitado de una pequeña sección sobre ciencia ficción, algo así como una revista dentro de la revista, que incluye una editorial donde Robinson elogia a la CF británica, la cual (según él) "pasa por una edad de oro":
Muchas de las novelas de ciencia ficción británicas de los últimos años describen el futuro cercano, dando lugar a una especie de realismo anticipatorio que es la mejor descripción de la primera década del presente siglo. Otras se lanzan a las profundidas del espacio y el tiempo distantes, dando pie a una nueva forma de ópera espacial que no es solo una entretención sofisticada, sino también, y por lo general, una alegoría surrealista de las decisiones que tenemos que tomar como civilización y como especie.
Obviando el esfuerzo implícito en el ejercicio de anticipar la primera década del presente siglo cuando nos encontramos en el año 2009, más bien celebremos esa bella descripción de la space opera u ópera espacial como "alegoría surrealista", una de las mejores que he visto. Al respecto vale la pena leer un pequeño ensayo de Paul McAuley titulado "Junk Yard Universes", donde argumenta que la nueva ópera espacial viene desde los ochentas y es la respuesta inglesa a una misma invitación a renovar el género que en Estados Unidos dio como resultado el cyberpunk.

Pero además del elogio Robinson tiene algunas palabras para el establishment literario inglés, especialmente el premio Booker, cuyos jueces ignoran las excelentes obras producidas dentro de la ciencia ficción y favorecen, en cambio, a la novela histórica, que no nos puede decir nada sobre el "sentido de la vida en el año 2009" como lo hace la literatura de nuestra época, con lo que se refiere, por supuesto, a la CF. Huelo algo de ingenuidad aquí, aunque tal vez sólo sea porque no me he bañado en dos días. Robinson es tan generoso en calificativos para con el género que es inevitable sospechar: "la forma literaria que mejor expresa nuestra época, que nos habla directamente", "nuestro mundo es una ficción científica" ("Our world is a science fiction", que en su versión en español parece tener connotaciones más inquietantes), "lo mejor de la literatura británica de esta época", "[las novelas históricas] no hablan del presente de la manera en que la ciencia ficción lo hace", y así. A manera de remate, en una movida tan extrañamente consecuente como irónica, en medio de su insistencia por el hoy invita a ocho escritores ingleses a escribir pequeñas ficciones o especulaciones sobre el mundo dentro de cien años, por ser
la zona más complicada de todas... la época... en que nuestra capacidad de crecimiento se va a ver enfrentada a enormes peligros, dando origen a un futuro inestable e impredecible.
La lista de colaboradores está compuesta por Ken MacLeod, Ian McDonald (en mi opinión, la mejor pieza), Geoff Ryman, Nicola Griffith, Stephen Baxter, Paul McAuley, Ian Watson y Justina Robson. En general, las piezas parecen más bien anotaciones de ideas (en el caso de Ryman así es) que cuentos, pues son esquemáticas y, leídas una tras otra, repetitivas. Tal vez eso nos diga algo de la ciencia ficción como forma literaria, distinto a lo que ya nos dijo Robinson: la exposición de información de fondo, con la cual se construye el mundo ficcional, necesita de extensiones más largas que la toleren o que den el espacio y el ritmo apropiados para hacerlo sin sacrificar la narración. Algo parecido ocurre con los cuentos breves escritos para la revista Nature por distintos autores durante los últimos años, aun cuando su extensión es mucho mayor que en este caso. Pero no se trata de que no sea posible escribir flash fiction* en ciencia ficción. Fredric Brown hizo algunas cosas memorables en los cincuentas, por poner un ejemplo. Pero sí, más bien, que aún queda mucho por hacer allí, lo que hasta me parece una buena noticia, por lo menos para todos aquellos que de vez en cuando consideran necesario lamentarse por que la CF está a punto de desaparecer.


* Dejo flash fiction aunque había pensado en traducirlo como minicuento. Después de leerlos me di cuenta de que son cosas diferentes.

domingo, 7 de junio de 2009

Cresta de las estrellas (anime y manga basado en las novelas de HIROYUKI MORIOKA)

Cresta de estrellas es una serie de novelas ganadora del premio Seiun de Japón, escritas por Hiroyuki Morioka. Yo vi la serie de anime y leí el manga. Quizá para los aficionados de la CF, la serie no es muy novedosa ni especial, aunque a mi me gusto mucho su tercera parte (Pendón de estrellas II), donde se combinan muy bien varios de los elementos de la ópera espacial, y creo que podría ser apreciada, incluso a quienes no son seguidores del anime o el manga ;).

La reseña la coloque en mi blog de anime y manga.

viernes, 5 de junio de 2009

STAR TREK (2009) - Película

Este año han habido dos películas CF que han causado mucha expectativa, Watchmen y Star Trek (que se llamaba "Viaje a las estrellas" cuando lo pasaban en la TV colombiana). Una vez salieron las pelís, Watchmen provoco la desilusión del publico, mientras Star Trek hizo que todo el mundo gritara de alegría...

La película es un "nuevo comienzo" de la serie, en donde el joven Kirk entra casi sin querer a la armada, donde rápidamente se hace enemigo de Spock. Sin embargo un grupo de rebeldes Romulanos obliga a los dos jóvenes a trabajar juntos.

Después de verla entendí que era lo que le faltaba a las reseñas: "es una excelente película"... teniendo en cuenta que es una película de Star Trek xP.

Ciertamente no es aburrida, pero la historia es simplemente tonta. Las situaciones son típicas. Y la CF es abominable (se esperaba, pues ST es junto a Star Wars uno de los peores ejemplos de lo que es la especulación).

Asi pues, entre más grande sea el motor, máyor es la velocidad. La primera vez que uno entra a un agujero negro viaja en el tiempo, pero la siguiente vez todo se destruye, la gravedad funciona igual que la presión del agua, la energía cinética no existe...

Una pelí para pasar la tarde, nada más.


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lunes, 13 de abril de 2009

En palabras de otros - David Bowie

The planet Earth is blue
And there's nothing I can do.
—David Bowie, «Space Oddity»

lunes, 31 de marzo de 2008

ISAAC ASIMOV – Fundación (La trilogía original)

Ya que el tema 'rondo' por esta página hace unos días, creo que vale la pena dar mi impresión ;).

La trilogía original de la fundación, de Isaac Asimov, esta siempre presente en los listados de lecturas de ciencia ficción, en las encuestas de favoritos entre los aficionados, muchos autores indican ke empezaron a leer SF gracias a ella, incluso algunos de mis comps de la UN empezaron a leer SF con esa trilogía. Yo apenas he leído cosas de Asimov, así ke en mi tarea conocer más el genero, me dia a la tarea de leer los tres libros, que en realidad son un compilado de varios cuentos y novelas cortas publicadas en los lejanos años 50. Después de terminar, me quedo la pregunta, porque es tan popular?

Fundación (1951). Es una compilación de varios cuentos en los que se va mostrando las diferentes facetas de la idea detrás de la fundación, así como de quienes la gobiernan. El lejano planeta de Terminus es dominado por un grupo de científicos dedicados a elaborar la enciclopedia galáctica (que no esta bajo creative commons, ni es una wiki), para luego ser relevados del poder por el alcalde Salvor Hardin, en mi concepto el mejor personaje de la trilogía. Luego de la muerte de Hardin, serán los comerciantes, destacándose Hover Mallow. Entre todo eso se va descubriendo la intención de la Fundación, que es una versión particular de Asimov del análisis histórico de Marx: guiado por la 'psicohistoria', una forma de predecir estadísticamente los hechos históricos, usando la gran cantidad de humanos como grupo (una suerte de teoría de los gases, pero con personas) un tal Hari Seldon predice la caída del imperio y 10 000 años de caos y barbarie, por eso levanta la Fundación en Terminus para que dicha transición solo 1 000 años, pero en Terminus poco saben de como funciona la psicohistoria, así que son ellos mismos quienes deben asumir su destino histórico (que dicho sea de paso, ya fue planeado por Seldon, y parece dirigirse inexorablemente a su destino).

Asimov adiciono un cuento como introducción, que en mi concepto daña bastante de lo que podrían conseguir los cuentos subsiguientes, que es ir descubriendo poco a poco el plan Seldon y el funcionamiento de la Fundación. Además, al intentar ser más abarcador, los últimos cuentecitos son muy confusos. Una cosa que queda después de terminar, es como funciona el plan, pues supuestamente el no puede predecir comportamientos individuales, y en realidad, son las decisiones de Hardin las que resuelven las primeras crisis, así Asimov luego se empeñe en decir que Hardin hacia un 1% de nada. Más sorprendente (y decepcionante) aún es la historia de como Mallow pudo resolver su juicio.

Fundación e imperio (1952). Esta es una colección de dos novelas cortas. En la primera de ellas, El general, Asimov parece consciente de que el desarrollo de los primeros cuentos no era muy acorde con la idea tras la psicohisotoria y decide presentar una guerra donde nadie puede hacer nada para decidir su destino. Aunque al final la explicación es demasiado simplista y queda en el aire la pregunta de porque se necesitan los 'complejos cálculos matemáticos' en los que Asimov insiste cada tercer párrafo, para llegar a ese tipo de conclusiones.

La segunda novela, es El mulo, que gano el (retro) Hugo de 1945. Para mi fue la mejor pieza de toda la trilogía. De cierta forma es una especie de aventura de misterio, donde la fundación y el plan Seldon son destruidos por un mutante que puede controlar los sentimientos de las personas, el mulo. Así los últimos bastiones de la Fundación (tres personas) corren a buscar una segunda Fundación cuya ubicación y propósito es desconocida. El desarrollo es interesante, y aunque uno es capaz de darse cuenta del nudo de la historia, la resolución es un poco sorpresiva, y bien lograda.

Segunda fundación (1953). Es también una colección de dos novelas cortas. Ambas parecen moldeadas con la misma formula de El mulo, pues son búsquedas a lo largo de varios planetas, pero cuyas investigaciones ocurren en bibliotecas, monumentos o charlas.

La primera es La búsqueda del Mulo, donde El mulo, decide que la segunda Fundación es su principal enemigo y comisiona una búsqueda de ella por toda la galaxia. La búsqueda termina en un planeta invernal, donde el Mulo espera poder acabar con la segunda Fundación de manera definitiva. Es una historia demasiado larga para lo poco que cuenta, por lo que su desarrollo en muy lento, y el final, aunque para este entonces ya estaba acostumbrado, es decepcionarte y simplón.

La segunda novela es La búsqueda de la fundación, que fue nominada al (retro) Hugo de 1951. El mulo a muerto, y la Fundación se re-construye, pero algunos miembros dentro de esta desconfían de la presencia de la segunda fundación, y deciden partir en su búsqueda. Entre tanto los miembros de la segunda fundación, están tratando de recuperar el plan Seldon, que fue herido de muerte por la aparición inesperada del Mulo, manipulando la situación política aquí y allí para que regrese al curso adecuado. En esta aventura, se destaca Arkadi, una chamina que consigue ser el mejor de los personajes femeninos de la saga, más por su rebeldía que por cualquier otra cosa. La historia es horriblemente confusa, tanto así que Asimov debe recurrir a un largo discurso final para dar al lector la idea de lo ke paso.

Así pues, que nos deja la trilogía? En verdad fue deprimente el estilo de Asimov que es muy simple, pero el desarrollo de sus historias no lo es. Todo, absolutamente todo son diálogos entre los personajes, si algo se hizo, nos enteramos porque los personajes conversan las consecuencias de ello, pero la narración directa es escasa. Y en general, los finales de cada historia son poco convincentes.

Defrauda mucho, que tratándose de una historia donde el rol de la psicohistoria es el principal, las historias de Asimov poco o nada muestran de la situación política y económica de cada 'crisis', y en realidad todo es completamente diferente a lo que plantea la lógica del plan: el desarrollo es el producto de decisiones individuales o de grupos muy pequeños de personas--como ocurre en la política--y no las multitudes planetarias--como es el caso de la economía--a las que cada rato se refiere Asimov.

Lo otro que queda en el aíre es la intencionalidad posible del plan Seldon. Parece que Seldon es como los comunistas, que soñaba un futuro mejor, para sus descendientes, no para el mismo, pues su plan requiere nada más que 1 000 años. Además, como queda claro en el último cuento, el plan no es más que una cofradía encargada de hacer cumplir la predicción, una suerte de MacBeth, en donde se le pega una ayudita al curso de los hechos, para que al final la profecía pueda cumplirse!

Cabe decir que yo había leído antes el final de la saga, Fundación y tierra, de 1986 (30 años después!) pero esa novela no tiene absolutamente nada que ver con la trilogía original.

En resumen, yo no la recomendaría para empezar a leer ciencia ficción, ni la colocaría entre la lista de mis preferidos, la verdad, yo siento que es algo que uno solo debe leer como por ver como era la SF en los 50s, un interés que es más bien 'académico'.

Adendum

Luego de escribir este ensayo, me encontre con este árticulo de C. Elkins publicado en Science Fiction Studies, tiene algunas impresiones muy similares a las que yo escribí, profundizando mucho entre el análisis del Marxismo y la Psicohistoria... por si quieren leerlo xD.


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lunes, 17 de marzo de 2008

ANDRE NORTON – Patrulla estelar / El planeta de las brujas

Mientras me pongo al día con mis cosas aquí en Argentina, aprovecho para contarles sobre un par de libros que leí a finales del año pasado ;)

Andre Norton
(bio, biblio) es una muy reconocida escritora de fantasía y ciencia ficción (operas espaciales) infortunadamente, conseguir algo de ella en español es muy complicado, al menos por acá, pero finalmente conseguí leer dos libros de ella, el primero es una buena opera espacial y el otro, un libro maravilloso de fantasía.

Patrulla estelar (1953). La historia es contada desde el punta de vista de Kartr, el jefe de los exploradores de la otrora orgullosa patrulla estelar, ahora decadente e irrelevante. Un olvidado destacamento de la patrulla debe aterrizar de emergencia en un lejano planeta, en los limites de la galaxia, que no aparece en las cartas de navegación. La nave esta totalmente estropeada, así que deben quedarse en el nuevo planeta. Tras un inicio incierto, los tripulantes (que son oficiales) y los exploradores (que incluyen varios alienigenas, o bemmy el equivalente despectivo usado en la historia) logran unirse como grupo. Kartr tiene poderes mentales y encuentra que los animales del área no reconocen a los humanos. Pero pronto encuentran evidencia de la presencia de la civilización. Así hallan una ciudad, que fue abandonada y que ahora esta habitado por los pasajeros de una nave que también cayo. Los patrulleros se instalan en la ciudad, lo que dispara una batalla entre los rivales de Cummi, el dictador de la ciudad.

La historia es sencilla y fácil de seguir, y donde los problemas se van solucionando a medida que se presentan y donde las conspiraciones alrededor de los personajes son más bien claras. Aún así Norton trata de darle un toque trascendente a la historia y creo que lo consigue positivamente aunque dentro de la simplicidad de la historia. Esta novelita es una excelente muestra de lo que hubiera podido ser una serie como Star treck.

El planeta de las brujas (1955). Yo pensé que era el legendario libro de Andre Norton, pero es un compilado de dos novelas cortas y un cuento, en ese mismo universo. Las historias ocurren en un lugar llamado el Gran Halleck, poblado por la gente de los valles, y cuya paz se vio azotada por una guerra contra unos invasores allende el océano, los hounds. Pero las historias nunca suceden cerca al frente de batalla, solo sabemos que a pasado de segunda mano, sino que es esa guerra lo que da un trasfondo a las historias.

La primera novela corta, El dragón de escamas plateadas, es la historia de dos gemelos, Elys y Elyn, la primera una chica que se cría como bruja, y el segundo un chico guerrero, que se separan al comienzo de la invasión, Elys prepara un hechizo para saber cuando Elyn esta en problemas. Dada la guerra Elys y los suyos deben huir de sus tierras originales. Elys encuentra un día que Elyn esta en peligro y acude en su rescate, acompañada por Jervón, un guerrero que logro escapar de una terrible batalla.

El cuento, El escultor de sueños, es más bien una historia tradicional de hadas, donde un hombre deformado por una explosión se enamora (la cosa es mutua) de una chama con un problema oseo que también la hace deforme...

La segunda novela, El ámbar de Quayth, es la historia de Ymsay, una hija desposeída de un noble a quien su familia casa con el misterioso Hylle, señor de la lejana tierra de Quayth. Pero Hylle es un hombre misterioso y parece interesado en Ymsay, además el castillo de Quayth, esta lleno de cosas misteriosas...

El cuento de el escultor... es una pieza que se ve lateral y contrasta mucho con las dos novelitas. En las novelitas me encanto ese ambiente de desconocimiento y de presencias ancestrales que rodea ciertos bosques y sitios de los antiguos. De cierta forma me recuerda el aura de misterio sobrenatural del cuento de Algernon Blackwood El wendigo--aunque sin esa enorme atmósfera de terror ;)--. Los monumentos olvidados, los símbolos, el secretismo, todo eso es contado de una gran forma y ciertamente es encantador. Además la forma como crecen los personajes es excelente. Norton al tratar con personajes más marginales a la guerra, evita los problemas de los héroes excesivos de otras fantasías (como Elric o Erekosë de Michael Moorcock). Quiza lo único que no logra ser emotivo son las batallas mágicas, pues despees de crear una buena tensión, la batalla aparece más simple, aunque en general, no arruina el final de la historia, es decir que Norton consigue que la confrontación final sea un elemento más de la historia, pero no el objetivo de la misma!

Me gusto el estilo y la narrativa de Norton, y ojala pueda leer más cosas de ella :D!

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