Este es uno de esos posts absolutamente personales que tal vez tendrían mejor cabida en otra clase de blog, pero como este es el de CF entonces le figura.
Hace unas semanas,
SF Signal publicó el enlace a una entrada de blog donde alguien listaba
los autores de CF que menos le gustaban (sus menos favoritos, sería una forma de decirlo), y ahora, con motivo del
Mind Meld de los miércoles, John DeNardo de SF Signal pregunta a un grupo de personas cuáles son los libros de ciencia ficción, fantasía u horror que más les gustan y que los demás odian, y cuáles son los que más odian y que a los demás les gustan. No creo que la preocupación de los dos posts sea coincidencia, y en vista de que la pregunta contraria no sólo está gastada sino que además desgasta (es decir,
cuáles son tus autores y libros favoritos de CF (léase con vocecita nasal burlona)) y su respuesta suele ser la misma las más de las veces, me parece que vale la pena preguntárselo como ejercicio.
De las respuestas del Mind Meld llaman mi atención, claro, las que por inesperadas sorprenden: ¿de verdad hay gente en este mundo a la que pueden no gustarle
Las estrellas mi destino, Babel 17, Pequeño, grande o
Marte rojo? Menos mal. Eso sí, uno no quisiera aceptar que, además, haya gente a la que le guste
Eragon o
Ender, el xenocida o una novela de
Forgotten Realms (¡alerta geek!). Pero lo que finalmente deja en claro una lista como esta es lo más obvio de todo, que de tan obvio no se quiere aceptar: que ante el argumento del gusto los cánones no tienen sentido (la versión del canon es la contraria (a saber, que el gusto no es criterio de valoración válido), pero yo al canon no le creo por reflejo). Lo triste es que, desde la pregunta misma, se da por entendido que la respuestas sólo pueden presentarse en términos de disculpa o de desafío; como quien dice, el canon sigue siendo el canon y nosotros la anomalía. En fin.
Pero hay que leer el post de todos modos, aunque sea por los comentarios que se hacen de algunos libros. La valoración que da Jonathan McCalmont de
El juego de Ender, por ejemplo, me parece muy acertada.
Ahora, mis respuestas: una ya se la saben quienes me conocen: no acabo de entender el gran mérito de Dan Simmons, especialmente el de
Hyperion, como no entiendo el de las novelas de Elric que no sean
Portadora de tormentas o, más bien, las novelas de Moorcock que no sean ésa y
El programa final. Me gusta el Neil Gaiman de
The Sandman (hace poco lo confirmé) y otros cómics (especialmente
Violent Cases y
Mr. Punch) pero me aburre terriblemente el Gaiman de cuentos y novelas; no he podido despachar completo
Smoke and Mirrors, y
Coraline (esa fiesta para el resto del mundo) fue una decepción total. Cuando conocí a Heinlein con
Tropas del espacio me gustó mucho (soy un poco indiferente a las posturas políticas de los autores como rasero para leer un libro), pero casi no puedo con
Forastero en tierra extraña (sexo, discurso, discurso, sexo, discurso, etc.: algo así como
The Matrix Reloaded, pero con sexo en lugar de artes marciales). No me gustan
Cita con Rama ni
Mundo anillo ni
Música en la sangre. No soporté
Hacedor de estrellas de Stapledon y lo terminé sólo porque soporto menos dejar un libro empezado. No entiendo, tampoco, qué tiene (o se supone que debo ver que tiene) la obra de Michael Swanwick.
Hay muchos autores de los que podría decir cosas parecidas pero, al revisar bien, lo que pasa es que sólo he leído el principio de algún libro que no me convence y que, tal vez en un segundo intento, resulte valer la pena. Y hay autores ultraconsagrados que me son más bien indiferentes, ni los amo ni los odio, ni hago un gran esfuerzo por releerlos: Asimov, Bradbury, Tolkien, Card (me gustó
El juego de Ender, pero sus obsesiones me aburren). Dando un vistazo a los autores que se nombraron en el post de SF Signal, me doy cuenta de que mi gusto es (contrario a lo que quisiera creer) más bien canónico, lo que me hace preguntar si será
mi gusto: retomando en parte
algo que dijimos hace relativamente poco, ¿realmente son buenas
La mano izquierda de la oscuridad, El libro del Sol Nuevo y
Marte rojo, o queremos creer que lo son (y nos convencemos de ello) porque eso es, como diría Ted Chiang, "lo que se espera de nosotros"?